Rodrigo Sepúlveda Hernández es Piloto Comercial y cursó el Magíster en Ciencias Antárticas, mención Glaciología, en la Universidad de Magallanes (UMAG) entre 2021 y 2025. Con 18 años de servicio en la Fuerza Aérea —incluidos seis en el Servicio Aerofotogramétrico, donde se especializó en Geomática— desarrolló un profundo interés por la teledetección y la investigación científica.
Su traslado a Punta Arenas le abrió la posibilidad de vincularse de manera directa con la exploración antártica, colaborando con investigadores del INACH y de diversas universidades desde la Estación Polar Científica Glaciar Unión. A continuación, comparte su experiencia y los aprendizajes obtenidos en este proceso formativo.
¿Qué fue lo que más despertó su interés en este programa y qué factores fueron determinantes al momento de decidir integrarse a él?
Trabajé 18 años en la Fuerza Aérea de Chile, de los cuales seis me desempeñé en el Servicio Aerofotogramétrico. Allí cursé un diplomado en Geomática en la Universidad Católica, lo que despertó mi interés por continuar formándome en teledetección y en herramientas de procesamiento geodésico. Posteriormente, fui trasladado al Grupo de Aviación Nº 6, en Punta Arenas, donde tuve la oportunidad de especializarme como piloto en exploración antártica. Fue en este contexto donde comencé a trabajar con científicos del INACH, universidades nacionales e internacionales y otros organismos. Como integrante de la Estación Polar Científica Glaciar Unión, mi labor consistió en trasladar a los investigadores en un avión Twin Otter a distintas zonas de exploración y estudio, experiencia que avivó aún más mi interés por la ciencia y por este fascinante continente blanco. Más adelante cursé el Diplomado en Asuntos Antárticos en la Universidad de Magallanes y, posteriormente, el Magíster en Ciencias Antárticas en la misma institución, con la esperanza de unir, a través de la investigación, mis dos grandes pasiones: la aviación y la Antártica.
Al revisar su trayectoria como graduado(a), ¿qué experiencias o componentes del programa siente que marcaron un antes y un después en su desarrollo académico y profesional?
Sin duda, el conocimiento teórico es fundamental en cualquier ámbito de la investigación; sin embargo, la aplicación práctica es esencial para que dichos conocimientos adquieran sentido en el mundo real. En este contexto, dos elementos del plan curricular marcaron una diferencia significativa: el taller práctico en el Glaciar Grey y la elaboración de la tesis. El taller práctico me permitió aplicar los contenidos aprendidos, adquirir habilidades de montañismo indispensables para las investigaciones de campo y desarrollar una mirada crítica respecto de los elementos clave que deben evaluarse in situ para responder adecuadamente a las preguntas de investigación. La tesis, por su parte, fue una instancia decisiva para aprender a pensar como investigador, aplicar el método científico y generar evidencia que permitiera apoyar o refutar una hipótesis determinada.
Desde su experiencia, ¿qué cualidades o valores particulares aporta el hecho de que este programa se desarrolle en una universidad estatal? ¿De qué manera percibe que eso la diferencia de otras instituciones?
El principal diferenciador es el acceso a educación universitaria de calidad en regiones. Aunque actualmente existen alternativas privadas, en Magallanes —por ser una zona extrema— no existe otra posibilidad real de cursar estudios de este nivel sin salir de la región. Asimismo, la universidad estatal permite establecer sólidos vínculos con instituciones públicas como el Hospital Regional, el INACH, el Gobierno Regional, entre otros.
Esto no implica que las universidades privadas no ofrezcan oportunidades similares o que sus vínculos con entidades públicas o privadas sean menos robustos; simplemente, en el caso particular de Magallanes, no existe un mercado privado de educación superior que permita el acceso a programas de posgrado comparables, como podría suceder en otras regiones del país.
¿Qué reflexión o recomendación le daría a quienes están pensando en cursar un postgrado en una universidad estatal, ya sea como proyección en la investigación o como impulso para su carrera profesional?
En mi experiencia, la educación universitaria es una triada compuesta por el esfuerzo personal, la calidad docente y el respaldo organizacional de la institución. La elección de un programa depende de los objetivos personales, las posibilidades económicas y el mérito de cada estudiante; por ello, como muchas decisiones importantes, la respuesta siempre es “depende”.
Como todo, estudiar en una universidad estatal tiene pros y contras. Entre los aspectos positivos destacaría la posibilidad de estudiar en tu propia región, el acceso a becas, la presencia de docentes de alto nivel y los convenios con instituciones públicas. Entre los desafíos, se encuentran situaciones como paros estudiantiles o administrativos, así como la gestión limitada de recursos, característica frecuente en instituciones públicas.
Sellos del CUECH y el Ethos de las universidades estatales
El CUECH define una serie de sellos que orientan la misión de las universidades estatales: calidad de vida, formación integral, territorio, ciudadanía, inclusión y género, basados en el proyecto Ethos.
El Ethos de las universidades estatales es una construcción colectiva y en constante evolución, sustentada en la historia del sistema universitario estatal, que vincula su misión educativa, investigativa, social y cultural con los desafíos y necesidades del país. Constituye la respuesta institucional del Sistema de Universidades del Estado para orientar los cambios necesarios en las casas de estudio y adaptarlas a los desafíos sociales, culturales, políticos y normativos. Estos principios, valores y prácticas representan de forma integral el compromiso público, democrático, territorial, ético y formativo de las universidades estatales, siendo guía y fundamento de su labor institucional.
¿De qué manera se expresan estos sellos en su ejercicio profesional?
Principalmente, en la conciencia del rol que lo público debe cumplir en nuestra sociedad, no solo como garante de acceso y oportunidades, sino también como generador de una identidad y conciencia común que constituye nuestra patria, de la cual somos responsables en su construcción presente y futura. Tras haber trabajado 20 años en el sector público y seis en el privado, entiendo que ambos contribuyen al desarrollo del país; sin embargo, he podido observar de primera mano que es el Estado quien debe abrir el camino inicial para sembrar las bases del crecimiento de una nación, y no al revés. Un ejemplo cercano es la pista de aterrizaje en la Base Rodolfo Marsh, en la Antártica. Esta infraestructura fue construida por el Estado de Chile, y gracias a ella se ha desarrollado un importante polo científico y turístico privado. Dicho crecimiento no habría sido posible sin la acción inicial del Estado al crear la pista y la base antártica que la sustenta.
