Diego Manríquez Robles, graduado del Magíster en Psicología de la Universidad de La Frontera
Diego web

El Mg. Diego Manríquez es estudiante del Doctorado en Psicología de la Salud y Medicina Conductual en Rice University (EE. UU.) e investigador en Ciencias del Comportamiento Social y de la Salud (2023-2025). Cursó el Magíster en Psicología en la Universidad de La Frontera (UFRO), institución que destaca por su ciencia situada, su vocación pública y su contribución a la descentralización del conocimiento en el sur de Chile.

Su formación ha estado profundamente marcada por el enfoque de servicio público y de transferencia del conocimiento, sustentado en la integración entre ciencia, territorio y compromiso social. Estos principios continúan guiando su labor académica e investigativa. A continuación, comparte su testimonio y experiencia formativa.

¿Qué fue lo que más le atrajo de este programa y qué factores influyeron decisivamente en su elección para formar parte de él?

El Magíster en Psicología (MaPsi) de la Universidad de La Frontera (UFRO) es una instancia formativa de alto nivel, reconocida por su prestigio académico, su solidez conceptual y su rigurosidad metodológica. Con más de veinticinco años de trayectoria, acreditación continua, un cuerpo docente de excelencia y más de doscientos graduados, el programa se ha consolidado como un referente nacional en formación avanzada en investigación. Su capacidad para articular excelencia disciplinar con compromiso social constituye uno de sus mayores atributos y configura un entorno intelectual de notable profundidad en el sur del país. El hecho de dictarse en una universidad estatal, con una identidad pública claramente definida y un arraigo territorial significativo, también le confiere un carácter distintivo dentro del sistema de educación superior chileno. La UFRO ha desempeñado un papel esencial en la descentralización del conocimiento y en la promoción de una investigación culturalmente pertinente, especialmente en la macrozona sur. Esta orientación hacia una ciencia situada —que conecta las realidades locales con los debates internacionales contemporáneos— fue un elemento decisivo en mi elección. Asimismo, su estructura curricular equilibra reflexión teórica de alto nivel y dominio de metodologías de investigación avanzadas. Esta formación resultó coherente no solo con mi línea de investigación en Psicología de la Salud, sino también con las líneas consolidadas del programa: Psicología y Sociedad, Procesos de Desarrollo Humano, Psicología Económica y del Consumo, y Psicología y Educación. La diversidad temática, respaldada por proyectos con diversas fuentes de financiamiento —incluida ANID— y una política sostenida de colaboración interdisciplinaria, ofrece un espacio fértil para desarrollar competencias investigativas de excelencia. Finalmente, el programa se distingue por su vocación de servicio público y su orientación a la transferencia del conocimiento, atributos que le otorgan una profunda relevancia social. En esa convergencia entre ciencia, territorio y compromiso público radica su valor distintivo. Esa combinación —poco frecuente y esencial— fue lo que me motivó a integrarme al programa, mantener hasta hoy un vínculo activo con su quehacer y reconocer en él un aporte fundamental al fortalecimiento del sistema universitario estatal chileno.

Mirando su trayectoria como graduado, ¿qué experiencias o componentes del programa marcaron una diferencia real en su desarrollo académico y profesional?

Uno de los elementos más decisivos de mi experiencia en el MaPsi fue la cercanía y accesibilidad del cuerpo académico. La mentoría constante de profesores e investigadores —tanto consolidados como emergentes— generó un ambiente intelectual dinámico, exigente y profundamente humano. Esa cultura institucional, basada en el acompañamiento, la colaboración y la reflexión crítica, propició un aprendizaje que trascendió el aula: estimuló la curiosidad científica, la autonomía investigativa y la capacidad para formular preguntas complejas sobre los fenómenos psicológicos y sociales. Este entorno de formación temprana en investigación fue fundamental para fortalecer mi vocación científica y proyectar mi desarrollo académico hacia el ámbito internacional. También fue significativo involucrarme activamente en el quehacer del programa. Tuve el honor de integrar el comité organizador de la conmemoración de los 25 años del MaPsi, instancia en la que coeditamos —junto al Dr. Lucio Rehbein— el libro Estudios de Psicología. 25 años de contribuciones al desarrollo y bienestar de las personas, una obra que evidencia el impacto del programa en la formación de capital humano avanzado en el país. Igualmente relevante fue la posibilidad de adjudicar una pasantía de investigación en el Albert Einstein College of Medicine, en Estados Unidos, mediante fondos otorgados por la universidad. Esta instancia fortaleció mis competencias metodológicas, amplió mis horizontes investigativos y permitió integrarme a equipos internacionales con los que sigo colaborando. Desde entonces he trabajado con investigadores de dicho instituto, con el Health Evaluation Research Laboratory del Cambridge Health Alliance/Harvard Medical School y con la RAND Corporation, desarrollando estudios sobre determinantes psicosociales de la salud y modelos estadísticos avanzados aplicados a problemáticas de salud pública. Esta trayectoria abrió paso a una relación de trabajo con el Center for Community and Public Health del Kinder Institute for Urban Research, en Rice University, donde actualmente curso el PhD en Health Psychology and Behavioral Medicine como becario Fulbright. En conjunto, estas experiencias reflejan la coherencia del programa entre formación teórica y práctica investigativa. La posibilidad de integrarse a proyectos reales, comprender el funcionamiento de equipos científicos, fortalecer la productividad académica y asumir responsabilidades en el proceso investigativo fue, sin duda, uno de los componentes más formativos de mi paso por la UFRO.

Desde su perspectiva, ¿qué rasgos únicos aporta el hecho de que este programa se desarrolle en una universidad estatal y en qué se manifiesta esa diferencia?

Que el MaPsi se imparta en una universidad estatal como la UFRO otorga a la formación un sello de vocación pública y compromiso ético con la sociedad. Estudiar en una institución pública implica integrarse a un proyecto colectivo orientado a poner el conocimiento al servicio del país, entendiendo la educación superior como un bien público y una herramienta para la equidad, el desarrollo y la cohesión social. La UFRO encarna los valores distintivos del sistema estatal chileno: identidad pública definida, arraigo territorial profundo y una vocación por generar conocimiento con pertinencia cultural. Esto se traduce en una investigación que dialoga con las necesidades del entorno y promueve soluciones basadas en evidencia, contribuyendo al bienestar y al fortalecimiento democrático en la macrozona sur. Esta orientación se articula con la Agenda 2030 del CUECH, que posiciona a las universidades estatales como agentes de cambio para el desarrollo sostenible. A diferencia de otras instituciones, la excelencia académica del sistema estatal no se concibe como un fin en sí mismo, sino como un medio para el servicio público. Esa perspectiva ha guiado y sigue guiando mi quehacer investigativo, tanto en Chile como en mis colaboraciones internacionales.

¿Qué mensaje daría a quienes piensan cursar un postgrado en una universidad estatal, ya sea para impulsar su carrera profesional o proyectarse en investigación?

La formación de posgrado en una universidad estatal ofrece una oportunidad única para comprender la ciencia como compromiso público y herramienta de transformación social. En estas instituciones, el conocimiento se produce, se comparte y se pone al servicio del país. A quienes evalúan esta opción, les diría que ingresen con la convicción de que formarán parte de un proyecto colectivo donde la excelencia se combina con la ética, la pertinencia territorial y la responsabilidad pública. Estudiar en una institución estatal no es solo una decisión académica: es un acto de reciprocidad con el país, especialmente para quienes hemos sido apoyados mediante becas públicas como ANID. Cada investigación que nace en una universidad estatal lleva consigo un compromiso con el bienestar social y la equidad. Formarme en la UFRO me enseñó que la investigación más significativa nace del diálogo entre rigor científico y responsabilidad ética. La ciencia adquiere sentido real cuando su impacto mejora la vida de las personas y fortalece las comunidades. Por ello, recomendaría mirar a las universidades estatales como espacios de construcción de futuro: lugares donde convergen excelencia, equidad y vocación pública para formar investigadores y profesionales capaces de convertir el conocimiento en desarrollo y la educación en soberanía.

Sellos del CUECH y el Ethos de las universidades estatales

El CUECH define una serie de sellos que orientan la misión de las universidades estatales: calidad de vida, formación integral, territorio, ciudadanía, inclusión y género, basados en el proyecto Ethos. El Ethos de las universidades estatales es una construcción colectiva y en constante evolución, sustentada en la historia del sistema universitario estatal, que vincula su misión educativa, investigativa, social y cultural con los desafíos y necesidades del país. Constituye la respuesta institucional del Sistema de Universidades del Estado para orientar los cambios necesarios en las casas de estudio y adaptarlas a los desafíos sociales, culturales, políticos y normativos.  Estos principios, valores y prácticas representan de forma integral el compromiso público, democrático, territorial, ético y formativo de las universidades estatales, siendo guía y fundamento de su labor institucional.

¿De qué manera se expresan los sellos del CUECH en su ejercicio profesional?

Los sellos del sistema estatal no son para mí simples principios institucionales, sino una forma de comprender el sentido del conocimiento y del quehacer académico. Haberme formado en la UFRO definió mi manera de pensar y practicar la ciencia: con rigor metodológico, pero también con una conciencia ética y pública de su propósito. En mi ejercicio investigativo, estos sellos se expresan en la forma en que concibo la investigación como un puente entre evidencia científica y justicia social. En los proyectos que desarrollo junto a universidades chilenas y centros internacionales, busco generar conocimiento que contribuya al bienestar físico, mental y social de las personas. Cada decisión metodológica —desde la formulación de preguntas hasta la comunicación de resultados— implica un compromiso con la equidad y la ciudadanía, procurando que la investigación trascienda el ámbito académico y se traduzca en acciones y políticas con impacto social. El sello de territorio se expresa en la convicción de que el conocimiento debe producirse con arraigo cultural y diálogo con las realidades locales. Haberme formado en el sur de Chile, una región diversa y con profundas tensiones sociales, me permitió entender que la investigación más transformadora nace del contacto con la experiencia concreta. Por su parte, los sellos de inclusión y ciudadanía orientan mi trabajo hacia prácticas científicas colaborativas, abiertas y socialmente comprometidas. Finalmente, el principio de formación integral guía mi labor como investigador: la excelencia no puede divorciarse de la empatía, la ética ni la responsabilidad colectiva. Mirando en perspectiva, mi paso por el MaPsi de la UFRO fue más que una etapa formativa: fue el punto de partida de una vocación académica orientada al servicio público y al desarrollo científico del país. Haberme formado en una universidad estatal me permitió comprender la investigación como un ejercicio de responsabilidad social, donde la excelencia se mide en su capacidad de transformar realidades. Hoy, desde mi trabajo como investigador en el extranjero, sigo reconociendo en esa formación el fundamento ético y metodológico que guía mi labor: una ciencia rigurosa, culturalmente pertinente y comprometida con el bienestar colectivo. Fortalecer la educación pública y la investigación en las regiones es, a mi juicio, una forma concreta de construir soberanía y un futuro más justo para Chile.